El estado de trance: estados alterados de conciencia

El estado de trance es un estado de relajación profunda en el que nuestra conciencia se ve alterada, conectamos con nuestro ser y desconectamos de los asuntos exteriores. Aunque este estado normalmente se asocia a chamanes y personas muy religiosas, lo cierto es que todos podemos entrar en él mediante la hipnosis o la meditación. El estado de trance no es más, pues, que un estado de distensión corporal.

Investigaciones sobre el estado de trance

Entre los estudios más recientes sobre esta materia, nos encontramos el de los investigadores de varias universidades de diversos países realizado con varios chamanes para analizar sus cerebros cuando se encontraban absortos, escuchando el ritmo de unos tambores. Los resultados sacaron a la luz que había tres regiones cerebrales implicadas en este estado mental, involucradas en varias funciones, entre ellas el procesamiento de las emociones, funciones cognitivas e incluso con la conciencia. También, se presentó una atenuación de la conexión con las vías auditivas: “Posiblemente indicando desacoplamiento perceptivo y supresión de los estímulos auditivos repetitivos”.

Por otro lado, el Instituto de investigación TranceScience, dedica sus esfuerzos a investigar sobre los estados alterados de conciencia durante la meditación y además, a las aplicaciones prácticas que tiene este hábito, como por ejemplo estimular la creatividad, psicoterapia, aliviar los efectos de los traumas u otras utilidades en el ámbito de la psiquiatría. En uno de sus estudios, desvinculan los estados alterados de conciencia durante la meditación con los trastornos mentales, entre otras conclusiones a las que llegaron a través del estudio de los electroencefalogramas de los sujetos del experimento.

Los niveles del estado de trance

Estado de trance y estados alterados de conciencia

En el artículo de las fases del sueño, ya vimos los tipos de ondas cerebrales que se han clasificado para medir la actividad de la corteza cerebral. Al igual que mientras nos dormimos las ondas cerebrales van cambiando de amplitud, mientras entramos en estado de trance, dependiendo del nivel de relajación que obtengamos sucederá lo mismo.

Los niveles de estado de trance son lo siguientes, según la escala de Davis y Husband (1931), y que vienen después del estado “no susceptible” (el estado de vigilia en el que no reaccionamos a las sugestiones) y el “estado hipnoidal” ( cuando, con los ojos cerrados, podemos llegar a un estado de relajación completa de nuestro cuerpo y comenzamos a ser sugestionables si nos encontramos en una sesión de hipnosis):

Trance ligero

Durante este estado comienzan a presentarse los primeros signos de catalepsia, esto es, la pérdida de movilidad y sensibilidad corporal. También se presenta la denominada “anestesia de guante” , es decir, la falta de sensibilidad en las manos.

Trance medio

En este estado puede realizarse cirugía sin anestesia. Además se presenta amnesia que puede ser parcial o total dependiendo de la profundidad, cambios de personalidad, receptividad a las sugestiones y comienzan los primeros signos de alucinaciones, las alucinaciones cenestésicas (de las sensaciones corporales).

Trance profundo

Según documentaron Davis y Husband en este estado se pueden abrir los ojos sin salir del estado de trance hipnótico. La sugestionabilidad es muy alta y comienzan a aparecer alucinaciones tanto visuales como auditivas. También puede presentarse el sonambulismo.

El etat second

Julio Cortazar: etat second
Julio Cortázar utilizaba el etat second para inspirarse

Julio Cortázar, Edgar Allan Poe, algunos miembros de la generación Beat Son muchos los autores que han utilizado la búsqueda de estados alterados de conciencia para inspirarse para sus novelas, relatos o poemas. Cortázar denominó etat second a su método para alcanzar la iluminación creativa a través de la meditación. Y es que según muchos autores, los estados alterados de conciencia permiten otra perspectiva de los hechos que están narrando así como un impulso de la creatividad y la imaginación. Y no solo en literatura, sino en todo tipo de artes también se realiza esta práctica para la búsqueda de inspiración.

Cómo inducir el trance

Para “entrar en trance” resulta muy útil la ayuda de un hipnoterapeuta que nos vaya guiando en el proceso. Sin embargo, podemos llegar a ese estado por nosotros mismos a través de la autohipnosis u otros métodos como la oración o la meditación. Centrarnos en la respiración, en las sensaciones físicas y en los estímulos visuales y auditivos es el primer paso para lograr este estado, para lo cual, ayuda mucho la escucha de música o sonidos binaurales como los que ofrecemos en el podcast de este blog. Podemos realizar esta práctica con los ojos cerrados o fijando nuestra atención en un objeto, que puede ser una vela o un péndulo, por ejemplo. También, conviene repetir mantras para no perder la conciencia y sostener el foco. Los mantras son frases espirituales y positivas con las que nos sentimos (o nos queremos sentir) identificados, por ejemplo, “yo soy paz y prosperidad”.

Cuando sintamos que hemos desconectado de todo y que nuestro cuerpo se encuentra completamente relajado podremos, dependiendo del uso que queramos dar a esta práctica, hacer varias cosas como centrarnos en la solución a un problema o a un bloqueo creativo, recordar sueños, conectar con lo que algunos llaman el “guía espiritual” para pedirle algún consejo (o con la divinidad si somos creyentes), o simplemente divertirnos visualizando, dejándonos llevar por la imaginación, y así comprobar, sin forzarlo, si nuestro inconsciente quiere comunicarnos algo. Las revelaciones podrán sorprenderte.

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