Cómo eliminar las pesadillas

pesadillas

Nos prometieron que los sueños podrían hacerse realidad, pero olvidaron decirnos que las pesadillas también son sueños.

Oscar Wilde

Como Freddy Krueger, las pesadillas nunca se van del todo. Pretender poner fin a todo miedo nocturno es, aparte de contraproducente, algo imposible. Nuestras pesadillas volverán, tarde o temprano, a acecharnos y a hacer subir nuestro nivel de adrenalina. Sin embargo, a veces esto puede convertirse en un problema si se trata de pesadillas demasiado constantes o recurrentes. Y por suerte, podemos ponerle solución o al menos atenuarlas a través de las diversas técnicas o prácticas que ayudan eliminar las pesadillas, dormir más placenteramente y por lo tanto, descansar mejor.

Prevención

Es más probable que evitemos las pesadillas si seguimos una serie de rituales relajantes y nos empapamos de pensamientos de índole positiva antes de dormir. El sueño es una prolongación de la vigilia, sigue su curso naturalmente, por esto, si llenamos nuestra cabeza con nuestras preocupaciones y problemas antes de dormir descansaremos peor que si nos tomamos la molestia de predisponernos mentalmente para un sueño reparador y tranquilo.

Cargarse de positividad

Una de las maneras de lograr esta positividad es leyendo, por supuesto, a no ser que busquemos tener sueños oscuros, no leeremos a Stephen King o a Edgar Allan Poe, sino que buscaremos temáticas menos tenebrosas. Esto es también aplicable al mundo audiovisual, podemos ver series de comedia o películas divertidas o escuchar audiolibros o radioteatro. La música también puede predisponernos a un estado mental positivo. Lo importante es estimular la imaginación previa al sueño, para que esa información y los sentimientos que nos evoca continúen mientras dormimos.

Meditar

La meditación tiene muchos efectos positivos y nos ayuda a relajarnos. Dormirnos en estado de tensión es un buen imán para atraer las pesadillas por lo que meditar nos puede ayudar a eliminarlas. Podemos, por ejemplo, comenzar con un escáner del cuerpo (es decir, ir recorriendo mentalmente, de forma lenta y pausada, tu cuerpo desde los pies a la cabeza) para después practicar una visualización creativa de, por ejemplo, algún paisaje o algún lugar que nos traiga buenos recuerdos e ir dejando que nos invada el sueño hasta finalmente caer dormidos.

Incubar sueños

La incubación de sueños es una técnica que nos prepara para soñar con una temática de nuestra elección. Si queremos desechar las pesadillas, ¿qué mejor que sustituyéndolas por otro tipo de sueños más agradables? Para ejecutar este método, hay que realizar un ritual antes de acostarnos que nos empape con mucha información relacionada con aquello con lo que queramos soñar y tratar de pensar en esa temática hasta caer dormidos. Por ejemplo, si queremos soñar que nos encontramos en una playa, podemos poner alrededor de nuestra cama fotografías de paisajes náuticos, buscar algún podcast con sonidos marítimos e incluso, colocar conchas o maderas a la deriva a nuestro alrededor. Esto también puede ser útil para adquirir después consciencia dentro del sueño, algo que, como veremos a continuación, puede ayudarnos a enfrentarnos directamente con nuestras pesadillas y ponerles fin de una vez por todas.

Cuida tu sueño

Quizás este sea uno de los puntos más importantes. De nada nos vale seguir los otros pasos si no tenemos una rutina de sueño bien estipulada, y no tratamos de poner fin a algunas costumbres que pueden afectar a nuestro descanso y por lo tanto, provocarnos pesadillas.

Algunos estupefacientes, como el alcohol, si son ingeridos antes de dormir, pueden producir que nuestro sueño sea menos reparador y que durante la fase REM, la fase en la que se producen los sueños, éstos se vuelvan más desagradables y nos fastidien la noche y el reposo. De igual manera, comer en exceso o ejercitarnos antes de dormir puede influir en la aparición de pesadillas o, incluso, en la aparición del insomnio.

Además, es muy importante tener un horario de sueño programado, es decir, procurar irnos a dormir más o menos siempre a la misma hora, así como despertarnos, puesto que las irregularidades en nuestra rutina al tiempo de dormir son perjudiciales para nuestro sosiego y pueden ser un ingrediente clave en el surgimiento de pesadillas.

Dentro del sueño

Otro modo de eliminar las pesadillas es enfrentarnos a ellas directamente. Para ello, conviene tener cierto dominio de la onironáutica, es decir de aprender a “despertarnos” dentro nuestros sueños y convertir estos en sueños lúcidos.

Adquirir consciencia en pesadillas recurrentes

Si no estamos familiarizados con los sueños lúcidos, hay una manera bastante eficaz de lograr ser conscientes dentro de nuestras pesadillas si estas son recurrentes. ¿Te encuentras en un sitio alto por el que debes pasar? ¿Estás desnudo en mitad de una ponencia? ¿O quizás siendo perseguido? ¿Te hallas en un ascensor que desciende rápidamente hacia el infierno? Estas suelen ser pesadillas bastante comunes y hay que ser consciente de ellas para estar preparados cuando se repitan y darnos cuenta, dentro del mismo sueño, de que es todo producto de nuestra imaginación. De esta manera podremos hacer frente a las mismas, para que poco a poco se vayan atenuando. Si no nos atrevemos a encararlas, también podemos optar por despertarnos y analizar nuestras sensaciones y el sueño en sí, para sacar a la luz qué es lo que realmente nos preocupa.

Transformar las pesadillas

Dentro de los sueños lúcidos somos auténticos magos, podemos transformar los elementos de nuestros sueños en, literalmente, todo aquello que deseemos. La imaginación es nuestro único límite. Aprovechar nuestro poder, sabiendo que dentro de nuestra mente nadie es más fuerte que nosotros mismos, puede ser beneficioso para eliminar las pesadillas. A modo de ejemplo, si vemos un monstruo que nos persigue, podemos ponernos frente a él y tratar de convertirlo en un inofensivo conejo blanco. O incluso, podemos transformar todo el sueño en sí, teletransportándonos a algún lugar que nos evoque tranquilidad. Para esto tenemos la valiosa técnica del “Demonio de Tasmania”, que ya explicó LaBerge en su libro Exploración de los sueños lúcidos y que consiste en realizar un giro a nuestro cuerpo onírico, como si fuéramos una peonza, y concentrarnos en el lugar donde queramos aparecer.

Terapia de los sueños

Aprende a interpretar tus sueños

Los sueños son representaciones de nuestros pensamientos en vigilia, nuestros deseos, nuestros miedos… Según Sigmund Freud, existe cierto simbolismo dentro de los sueños más complejos, que puede ser analizado siguiendo un método. Para ello, podemos valernos de un diario de sueños en el que apuntaremos todo lo que recordemos que hemos soñado, durante varias noches. Después, de manera analítica, apuntaremos los símbolos o representaciones de los elementos que hayan aparecido durante nuestra pesadilla para a continuación realizar una especie de “tormenta de ideas” sobre todo aquello que relacionemos conscientemente con dichos símbolos. Lo normal es que el cerco se vaya estrechando y terminemos dando con nuestra preocupación principal, que quizás pasaba desapercibida en nuestra mente consciente pero no en el inconsciente. Esto nos servirá para buscar soluciones a nuestro malestar.

Regresa a tus sueños

Los estados alterados de conciencia, como por ejemplo, el trance al que llegamos durante una sesión de meditación, pueden servirnos como una especie de terapia para enfrentarnos directamente a nuestros miedos nocturnos y ayudar a eliminar las pesadillas. Para entrar en este estado, tan solo tenemos que relajarnos. Verbigracia, realizando el ya comentado escáner del cuerpo, para luego contar hasta cien respiraciones y comenzar a recrear en ese punto una de las últimas pesadillas que hayamos tenido. Con la ayuda de nuestra imaginación podemos enfrentarnos a ellas o realizar ejercicios de aceptación, sintiendo, sin intervenir, todo aquello que nos evoquen hasta que poco a poco, nuestro miedo se vaya atenuando.

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